¿Por qué nieva?, ¿por qué nieva? "Porque si la temperatura baja de los 0º grados centígrados, el agua de las nubes se transforma en finos cristales de hielo que caen a la tierra en forma de copos." Vale, sí, pero porqué tiene que nevar ahora, otra vez, a estas alturas del año. La semana pasada hizo buen tiempo, dentro de nada es 14 de Febrero, y aquí estoy yo, con un gorro de pelo calado hasta las cejas.
Ya había dejado de lado la idea de comprarme uno, es más, ya había borrado de mi mente la idea de hacerme con nada que fuese de abrigo. Pero iba a coger el autobús, estaba tiritando y comenzaron a dolerme los oídos, y puede que por eso, o porque me hubiese entrado envidia el Domingo, entre tanto gorro comunista, cuando fuese al Maslenitsa del Tower Bridge, que no lo pensé dos veces y me metí en la tienda de caridad de los judíos. Y gracias a Dios que las judías llevan pelucas y que para disimular las no-raíces son muy dadas a ponerse sombreros. Entré y por suerte tenían un gorro de pelo, de color negro y de mi talla: justo lo que yo quería. Ahora no sé como aguanté tanto tiempo sin él, abriga muchísimo: me encanta. Aunque claro, entre el abrigo largo, el cuello de piel y el gorro de pelo parezco de la mafia rusa.
Joder, mierda, otra vez igual. Quería escribir mil cosas pero he pasado la mañana en la biblioteca estudiando para el ensayo o colocando libros; y la tarde en el cine viendo la última de Gilliam y limpiando mi casa: el ratón, con tanto frío, ha vuelto a colarse en la cocina. Stuart, le llamo. No, nunca he sido muy buena en eso de poner nombres a cosas, eso se lo dejo a mi hermana. Pues eso, que tengo el cerebro fundido y no me acuerdo de nada. Qué rabia me da.
08/02/2010
07/02/2010
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-------------------------Horses - ULISES---------------------
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New Year's Eve improvisation/present for friends and family.
06/02/2010
One way or another
I'm gonna getcha getcha getcha getcha getcha getcha getcha getchagetcha getcha getcha getcha
XXIII
Se acercaba la primavera, iba derritiéndose la nieve, dejando al descubierto el barro y la carbonilla que yacía en su hondura. Cada día veíase más fango, y todo el arrabal parecía no haberse lavado, cubierto de harapos. De día, los tejados goteaban, mientras, cansados y sudorosos, exhalaban vaho los grisáceos muros de las casas; de noche, por doquier, blanqueaban confusamente los carámbanos. En el cielo aparecía el sol cada vez con mayor frecuencia, y los arroyos empezaban a murmurar con fuerza, corriendo hacia el pantano.
Se preparaban para el Primero de Mayo.
En la fábrica y por el arrabal volaban las hojas, explicando la significación de la fiesta, y hasta los jóvenes que no estaban influidos por la propaganda decían al leerlas:
- ¡Hay que organizar eso!
(...)
- ¡Así es en realidad, madrecita! Ha cogido usted por los cuernos al toro de la historia. Sobre este fondo amarillo hay algunos ornamentos, es decir, algunos bordados, pero éstos no cambian la cosa. Precisamente esos hombrecillos gordetes son los principales pecadores y los más venenosos gusanos que se comen al pueblo. Los franceses los han llamado, con acierto, burgueses. Acuérdese, madrecita: burgueses. Ellos nos sacan el jugo, nos mastican y nos devoran.
- ¿Es decir, los ricos? -preguntó la madre.
- ¡Precisamente! En ellos estriba su desgracia. Verá usted, si en la comida de un niño se le pone un poquito de cobre, se retardará el desarrollo de sus huesos y se quedará enano, y si envenenamos a un hombre con oro, su alma se volverá pequeña, mortecina y grisácea, exactamente igual que una pelota de goma de cinco kopeks...
Una vez hablando de Egor, Pável le dijo:
-¿No sabes, Andréi? Las personas que más bromean son aquellas cuyo corazón sufre sin cesar...
El "jojol" guardó silencio, y entornando los ojos, contestó:
-Si fuera verdad lo que dices, toda Rusia estaría muriéndose de risa...
Gorki, M. (1979?) La Madre. J. Perez del Hoyo, Editor: Madrid.
03/02/2010
KURT [his eyes aflame]: You are a Demon!
ALICE: You always used to say that when we were children. Do you remember, when we were children and said we'd marry each other! [Laughs.] You were shy, of course --
KURT [earnestly]: Alice!
ALICE: Yes, you were. And it suited you. You see -- there are coarse women who like shy men, and there --are said to be shy men who like coarse women. You liked me a little even the. Didn't you?
KURT: I don't know where I am. What are you?
ALICE: An actress who isn't scared by your conventions, and is a woman! And now I am free, free, free! Turn your back and I'll change my dress
She begins to unbutton her dress. KURT rushes towards her, seizes her in his arms, lifts her high into the air and bites her on the throat. She screams. Then he throws her from him to the sofa and runs out left.
**
JUDITH: Do you think I'm a child?
ALLAN: Sometimes you're a delightful child, sometimes a scheming woman. You seem to have chosen me to be your sheep.
JUDITH: You are a sheep, so I shall protect you.
ALLAN [gets up]: A wolf is always a bad sheepdog.
Strindberg (2000) "The Dance of Death" from Plays:Two. Methuen Drama: London.
El Síndrome del Bibliotecario.
Trabajo en la biblioteca. Coloco los libros desperdigados de vuelta a su estante. Haciendo una traducción literal de mi puesto de trabajo soy "estantera". He de llevar una semana y ya he unido lazos con algunos estantes, algunos libros y algunas revistas. Es como si hablase con ellos; de hecho, algunos siempre están quietos, pero algunos se comportan como si estuviesen vivos: en cuanto te despistas vuelven a estar sobre algún escritorio. Vida. Unos pasillos permanecen ordenados; otros son un caos, una auténtica selva.
La selva de la biblioteca es el pasillo de moda y su templo de Angkor, las estanterías de diseñadores y men's wear. Y si los libros de arte son grandes, los de moda son titánicos: descomunales.
Sobresalen, se pelean entre sí por un hueco más cómodo, se empujan, se muerden, se arañan: es la ley del más fuerte, y en esta lucha entre depredadores los pequeños libros de Prada siempre pierden cayendo por la parte trasera del estante a lo que podría considerarse como el pozo trampa de los caníbales.
391.092 CHA para Chanel, 391.092GAR para Comme des Garçons, 391.092MIS para Missoni. Es como un juego una vez que te lo sabes de memoria.
La sección de fotografía es la que menos me gusta, los libros también son gigantes y en el mismo pasillo están los ordenadores... y mucha gente se sienta con el culo hacia afuera: es prácticamente imposible acceder sin pegarle a alguien en la cabeza con algún ejemplar gigante de Teller o Brassaï.
La de filosofía es mi favorita, ya me la conocía bien antes de haber comenzado a trabajar y ahora me la sé mejor, podría hacerlo con los ojos cerrados. Kristeva aquí, Bataille aquí, Benjamin allá. Todos los libros son casi del mismo tamaño y eso sólo puede significar una cosa: orden.
Las revistas sólo me gustan cuando están recopiladas en encuadernaciones de tapa dura (la de la Vogue Inglesa en Beige es muy bonita), aunque la semana pasada me topé con una no-tan-famosa Erin Wasson en la portada de una Vogue del 2003 y me hizo bastante ilusión, y anteayer con aquella Dazed and Confused de la editorial sobre Kate y Pete que fotocopiase a mi hermana... Hay algunas excepciones, sí, pero por lo general ordenar revistas me hace sentir como en una peluquería (sin lo de barrer pelo, claro).
También hay algunos estantes repletos sobre Punk, uno dedicado a la muerte, otro a libros sobre carteles de circo, otro sobre cirugía estética y otro sobre vestidos de boda.
Y luego hay secciones que realmente no entiendo del todo. Teniendo en cuenta que la biblioteca es pequeña, que no hay demasiados libros y que no tenemos ni un mísero estante de literatura clásica... ¿porqué hay un estante sobre animales marinos?, ¿porqué tenemos una sección de cocina italiana si el 90% del alumnado padecemos algún tipo de desorden alimenticio*?
¿Y los reptiles?, ¿alguien usa los libros sobre reptiles?
Ay, ¡misterios!; lo único que sé es que el otro día, paseando por Foyles, me encontré alineando los libros de Ezra Pound. Es el síndrome del bibliotecario.
* A ver, es normal, es una escuela de moda.
Trabajo en la biblioteca. Coloco los libros desperdigados de vuelta a su estante. Haciendo una traducción literal de mi puesto de trabajo soy "estantera". He de llevar una semana y ya he unido lazos con algunos estantes, algunos libros y algunas revistas. Es como si hablase con ellos; de hecho, algunos siempre están quietos, pero algunos se comportan como si estuviesen vivos: en cuanto te despistas vuelven a estar sobre algún escritorio. Vida. Unos pasillos permanecen ordenados; otros son un caos, una auténtica selva.
La selva de la biblioteca es el pasillo de moda y su templo de Angkor, las estanterías de diseñadores y men's wear. Y si los libros de arte son grandes, los de moda son titánicos: descomunales.
Sobresalen, se pelean entre sí por un hueco más cómodo, se empujan, se muerden, se arañan: es la ley del más fuerte, y en esta lucha entre depredadores los pequeños libros de Prada siempre pierden cayendo por la parte trasera del estante a lo que podría considerarse como el pozo trampa de los caníbales.
391.092 CHA para Chanel, 391.092GAR para Comme des Garçons, 391.092MIS para Missoni. Es como un juego una vez que te lo sabes de memoria.
La sección de fotografía es la que menos me gusta, los libros también son gigantes y en el mismo pasillo están los ordenadores... y mucha gente se sienta con el culo hacia afuera: es prácticamente imposible acceder sin pegarle a alguien en la cabeza con algún ejemplar gigante de Teller o Brassaï.
La de filosofía es mi favorita, ya me la conocía bien antes de haber comenzado a trabajar y ahora me la sé mejor, podría hacerlo con los ojos cerrados. Kristeva aquí, Bataille aquí, Benjamin allá. Todos los libros son casi del mismo tamaño y eso sólo puede significar una cosa: orden.
Las revistas sólo me gustan cuando están recopiladas en encuadernaciones de tapa dura (la de la Vogue Inglesa en Beige es muy bonita), aunque la semana pasada me topé con una no-tan-famosa Erin Wasson en la portada de una Vogue del 2003 y me hizo bastante ilusión, y anteayer con aquella Dazed and Confused de la editorial sobre Kate y Pete que fotocopiase a mi hermana... Hay algunas excepciones, sí, pero por lo general ordenar revistas me hace sentir como en una peluquería (sin lo de barrer pelo, claro).
También hay algunos estantes repletos sobre Punk, uno dedicado a la muerte, otro a libros sobre carteles de circo, otro sobre cirugía estética y otro sobre vestidos de boda.
Y luego hay secciones que realmente no entiendo del todo. Teniendo en cuenta que la biblioteca es pequeña, que no hay demasiados libros y que no tenemos ni un mísero estante de literatura clásica... ¿porqué hay un estante sobre animales marinos?, ¿porqué tenemos una sección de cocina italiana si el 90% del alumnado padecemos algún tipo de desorden alimenticio*?
¿Y los reptiles?, ¿alguien usa los libros sobre reptiles?
Ay, ¡misterios!; lo único que sé es que el otro día, paseando por Foyles, me encontré alineando los libros de Ezra Pound. Es el síndrome del bibliotecario.
* A ver, es normal, es una escuela de moda.
31/01/2010
Porqué Jerome se metió en la cabaña.
Acababa de hacer la compra.
Puse las bolsas en uno de los sofás y comencé a meter cosas en la nevera. Mi compañero irlandés también estaba allí. Estaba cocinando, acababa de cocinar, o tenía pensado cocinar, o se estaba tomando un café. No lo sé. Vi que tenía un libro boca abajo sobre la mesada. Le di la vuelta. Ah, Steinbeck.
Acababa de hacer la compra.
Puse las bolsas en uno de los sofás y comencé a meter cosas en la nevera. Mi compañero irlandés también estaba allí. Estaba cocinando, acababa de cocinar, o tenía pensado cocinar, o se estaba tomando un café. No lo sé. Vi que tenía un libro boca abajo sobre la mesada. Le di la vuelta. Ah, Steinbeck.
Me puse a pelar una patata.
- ¿Conoces El Guardían Entre El Centeno?
- Sí, ya sé que se murió.
- Dios, tía, es una pena. A mí me encanta el Guardían Entre El Centeno, ¿a ti?
- Sí, sí, me gusta mucho Salinger, he leído todo.
- ¿Todo?
- Sí, bueno, todo lo que publicó en el periódico y todas sus novelas. Me gusta Franny and Zooey.
- Dios, me encanta ese tío. Nunca me había reído tanto con un libro. ¡A carcajadas!, ¡a carcajadas leyendo un libro! Increíble, nunca me había pasado eso con una novela. Es muy cómico ese tío.
- Bueno, lo que se dice cómico...
- ¡Pero si es la monda! Dios, la parte en que el prota llama a la chica, así, todo borracho, es hilarante, yo me parto. ¿No te pareció super gracioso?
- Hmmmm, la verdad es que no. Pero mira, mejor para ti si el libro te dio ganas de reír y no de matar a alguien -como a tantos otros.
- ¿Conoces El Guardían Entre El Centeno?
- Sí, ya sé que se murió.
- Dios, tía, es una pena. A mí me encanta el Guardían Entre El Centeno, ¿a ti?
- Sí, sí, me gusta mucho Salinger, he leído todo.
- ¿Todo?
- Sí, bueno, todo lo que publicó en el periódico y todas sus novelas. Me gusta Franny and Zooey.
- Dios, me encanta ese tío. Nunca me había reído tanto con un libro. ¡A carcajadas!, ¡a carcajadas leyendo un libro! Increíble, nunca me había pasado eso con una novela. Es muy cómico ese tío.
- Bueno, lo que se dice cómico...
- ¡Pero si es la monda! Dios, la parte en que el prota llama a la chica, así, todo borracho, es hilarante, yo me parto. ¿No te pareció super gracioso?
- Hmmmm, la verdad es que no. Pero mira, mejor para ti si el libro te dio ganas de reír y no de matar a alguien -como a tantos otros.
(...)
- Ahora que murió van a comenzar a bombardear con información sobre su vida, es genial. Recuerdo que cuando leí El Guardián Entre El Centeno busqué información. La verdad es que su propia vida es mucho más interesante que lo que escribió. ¿Sabías que en un pleito...?
- No, no. Sólo quiero que publiquen lo que escribió. No quiero saber nada sobre su vida.
- Pues tú te lo pierdes, es interesantísimo. Y de Steinbeck, ¿qué has leído?
- Pues no sé, lo típico, Las uvas de la Ira. La semana pasada leí otro pero no recuerdo el título. No era una obra demasiado famosa... no sé, la verdad es que no me acuerdo.
- ¿Tortilla Flat?, ¿Of Mice And Men?
- No, no; te he dicho que no era una obra famosa.
- Ah. Dios, qué tipo Steinbeck. Un puto genio. Es increíble. Dice cosas... ¡dice cosas que son verdad!
- Pues no sé, lo típico, Las uvas de la Ira. La semana pasada leí otro pero no recuerdo el título. No era una obra demasiado famosa... no sé, la verdad es que no me acuerdo.
- ¿Tortilla Flat?, ¿Of Mice And Men?
- No, no; te he dicho que no era una obra famosa.
- Ah. Dios, qué tipo Steinbeck. Un puto genio. Es increíble. Dice cosas... ¡dice cosas que son verdad!
- Hmmm
- Joder, qué bueno es. Es que yo iba a estudiar literatura, ¿sabes?
- Sí, me lo dijiste. Pero terminaste haciendo empresariales, ¿no?
- Sí.
(...)
- Hoy es Sábado. Te vas de parranda con los colegas, ¿no?
- La verdad es que no, tengo que estudiar.
- Vaya.
(...)
- ¿Y El Alquimista?, ¿has leído El Alquimista?
-------------------------------------------------------> Final apoteósico con su correspondiente torcimiento de culo.
-------------------------------------------------------- Aquí es cuando pasó de ser simplemente tonto a ser TONTO
-------------------------------------------------------- en mayúsculas, negrita, cursiva y neón.
30/01/2010
I said it about myself but I really meant it about all artists. I think that all artists are two headed calves.
Being an artist separates you from things in general. One's mind is working at a faster, more sensitive, more rapid, eye-batting level than most people's. Most people, let's say, have ten perceptions per minute, whereas an artist has about sixty or seventy perceptions per minute.
Is that constant or are you able to turn off -or tone down- these perceptions?
I think that that's honestly the reason why so many writers drink or take pills or whatever: to calm themselves down, to quiet this continuous, rapid-running machine. I know that's why Tennessee Williams did. He had to take sedatives and drinks like that because he had one of the most rapid-running, perceptive minds. He didn't sleep very well.
And you?
I have a lot of problems sleeping.
Lawrence, G. (1985) Conversations With Capote. Hutchinson: London.
29/01/2010
CLICK FOR AUDIO>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>
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--------------------Oh, Garance! - ULISES------------------
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I made this one on my first week playing the guitar. (E) told me it was his favourite. I know I pronounce washed instead of watched -I was probably thinking about dirty underwear. Mercy with the shitty plucking, as I said before, it was my first week.
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